La destreza de la mente está siempre acompasada con la energía del  corazón.

 

La actividad de cada día se riega con un brillo especial cuando eres capaz de conectar tu mente a la sabiduría que habita en tu corazón.

Te has acostumbrado a vivir siguiendo a tu mente, la que tanto te ayuda a conseguir, pero ¿qué sientes cuándo consigues? ¿Para qué quieres algo que no te hace sentir?

Las alternativas a las que te lleva no escuchar a tu corazón son muy predecibles. Has vivido muchas experiencias,pero dime, ¿Con cuántas has sentido plenitud?

No puedes ofrecer un camino al sentir de tu corazón sin tu mente. Y ésta no realizará por su cuenta algo que te lleve a sentir.

Nada va a funcionar hasta que estos dos protagonistas internos se conecten. Y no sucederá mientras continúes juzgando a tu mente. Debes darte cuenta de que rechazando su forma de pensamiento tampoco vas a conseguir que colabore contigo. El secreto está en entenderla sin caer en la espiral del tornado de tus ideas.

La clave es conectar con la calma.Desde este punto tu mente puede saber que hoy es un momento para, sencillamente, vivir.

Es posible que al principio solo puedas acceder a instantes de conexión, pero, poco a poco, tu mente se dará cuenta de que también puede parar. Verá que tú no eres sólo ella. Y podrá permitirse descansar para verte, por fin, tomar las riendas que ha estado llevando mientras pensaba que era la única capaz de realizar esta labor.

posees un corazón y una mente y no puedes desaparecer entre el juego de estos dos elementos fundamentales. Debes darte cuenta de que eres algo más.

No olvides escucharte, recordando que, desde el sentir, eres quien toma las decisiones y no debe implicar ponerte del lado del corazón o de la mente. Porque cuando cedes tu poder a cualquier parte interna, el equipo se queda sin orden.

La regla de oro es Ser sintiendo lo que piensas.

¿Crees que existes si estás dormido mientras una parte de ti domina tu existencia?

Nadie más que tú puede ocupar el lugar que te pertenece. Mientras tanto la vida sucede, el reloj va contando minutos y un día se parará. La pregunta es ¿Cuántos minutos habrás vivido desde tu Ser cuando pare?

Ya sé que el reloj no depende de ti, pero mientras no pare, puedes decidir cómo vivir.

¿Se te ocurre una forma mejor de amarte? 

Carina Barberá