No todas las ideas son para todo el mundo y algunas son para ti, solo en parte del camino.
A veces nos empeñamos en imponernos ideas que otros nos cuentan. Que nos suenan ciertas. Ideas que creemos desde la mente. Nos parece que eso que dicen es verdad y, chocando con nuestro mapa, nos esforzamos en encajar esto en nosotros.
No todas las ideas son para todo el mundo y algunas son para ti, solo en parte del camino.
Nadie tiene el poder de la verdad absoluta, “todo es relativo”.
Esto no quiere decir que nos quedemos en las ideas con las que crecimos. Pero es que pasamos de un extremo a otro.
En mi crecimiento personal pasé una buena temporada, sobre todo al principio, tratando de hacer míos planteamientos con los que no resonaba del todo. Esto suele etiquetarse como resistencia: “tienes resistencia a esto”, ahí tienes trabajo.
Y sí, caí en trabajar todo lo que no encajaba en mí.
Hasta que, un buen maestro, cuando yo insistía en cuestionar lo que el exponía, muy acertadamente, me dijo: “Eso que dices es un mapa, esto es otro y si sigues buscando encontrarás muchos otros que exponen lo mismo, no solo con planteamientos distintos sino incompatibles”.
¿Quién tiene la verdad?
Solo tú sabes qué es verdad para ti en este momento. La invitación es a abrirte a nuevos paradigmas revisando cuales son verdad para ti.
A observar, en cada momento, qué de lo que crees cierto te ayuda a seguir hacia donde quieres ir.
Y a desechar lo que un día fue auténtico para seguir evolucionando, siguiendo lo que sientes verdadero hoy.
Venimos al mundo sin ideas y sin embargo nos aferramos a guardar cada idea que hemos aceptado como válida.
Es como si desechar algo, que previamente hemos dado por bueno, nos supusiera el reconocimiento de un error.
Somo seres en constante evolución, lo que en un momento es cierto, puede no tener sentido en otro momento de nuestra vida.
No querer soltar lo que hemos aceptado como válido nos mantiene atados a la forma de pensamiento de la persona que éramos en el pasado.No podemos ser quien somos hoy y mucho menos quien queremos ser en el futuro si permanecemos en las ideas del pasado.
Esto lo vemos con facilidad si pensamos en la Sociedad en la que vivimos.Es obvio que la Sociedad para ir evolucionando ha ido transformando conceptos que se daban por auténticos.
Sin embargo, nos resistimos a soltar las ideas que hemos validado como individuos.
Si queremos evolucionar, es imprescindible que cuestionemos nuestras ideas y abracemos ideas nuevas que nos acompañen a vivir como quien queremos ser en cada momento.
Carina Barberá.