Esta pregunta es el principio de cualquier cambio. No por la pregunta en sí, si no por el lugar dónde te coloca la pregunta.
Pelear con lo que estás experimentando es una fase. La fase del disgusto con lo que hay. Está bien enfadarse y disgustarse. Esta energía puede durar más o menos tiempo, pero no te llevará a un lugar nuevo.
¿Dónde quieres ir?
¿Qué quieres experimentar en tu vida?
Son preguntas que te llevarán a mirar hacia lo desconocido, hacia lo nuevo.
Puede que tardes en encontrar tus respuestas. Date tiempo y permítete descubrir qué quieres de verdad.
La cuestión es: ¿Dónde pones tu energía?
Si te enfocas en lo que tienes y no te gusta, no pones a tu sistema a generar nuevas ideas que te lleven a un lugar distinto. La realidad es que siempre estás pensando, tu mente no para de generar ideas. Lo que puedes hacer es decirle a tu mente que se enfoque en la intención de descubrir.
¿Qué deseas para ti en la vida ahora?
Este es el primer paso para salir de lo que sea que estás experimentando hoy que no te gusta.
Cada vez que te descubras pensando en eso que hoy no te agrada, dile a tu mente, nada más darte cuenta, ¿Qué quiero tener en lugar de esto? Y así, una y mil veces. Hasta que no le des más vueltas al resultado o experiencia actual y te descubras pensando en un lugar nuevo al que ir, en algo nuevo que experimentar, encontrando un plan para conseguir un sueño nuevo creado en tu mente.
Sin un lugar al que ir es muy difícil dejar de recrearte en lo que estás experimentando en tu presente.
Es cierto que hoy hay lo que hay. Pero vas a un sitio nuevo al que antes o después llegarás. Un lugar en el que por fin te sentirás como quieres sentirte, un lugar en el que experimentar aquello que quieres, un lugar en el que por fin tus sueños se harán realidad.
La dificultad para enfocarte en crear un futuro nuevo radica en que creamos con pensamientos en base a experiencias pasadas.
¿Cómo crear un sueño nuevo que no tenga nada que ver con tu pasado?
¿Algo nuevo que nada ni nadie te ha contado nunca?
La idea es abrirte a confiar en que tu mente es capaz de crear más allá de lo que tú puedes imaginar. Es un acto interno de confianza en la sabiduría que habita en tu interior.Una conversación interior que puedes tener contigo mismo. Es desear y confiar en que tu mente puede mostrarte un nuevo camino que nazca de tu verdadera esencia, de quien eres en realidad. Sin prisa, sin empujar el proceso.
Es confiar en que la sabiduría que habita en ti sabrá enviarte la idea correcta, el pensamiento clave que de repente te llevará a decir: “lo tengo, esto es lo que quiero”.
Solo has de recordar dejar de mirar lo que no te gusta, preguntarte qué quieres experimentar y confiar en que tu sabiduría interior te hará llegar la respuesta.
Carina Barberá