Cómo co-crear en nuestra vida la realización de nuestros sueños, de nuestros anhelos más profundos sin apegarnos a ellos.

La idea de co-crear nuestra realidad suena a “magia” pero lo cierto es que andamos influyendo y creando nuestras vidas desde que nacemos.

¿Quién si no influye, crea o decide qué es de nosotros?

Todos tenemos integrada la idea de que somos tenedores del libre albedrio.

Sin embargo, dando esta creencia por buena, nos resistimos a sabernos capaces de crear e influir en nuestras vidas.

A veces creo que hacemos esto porque es más fácil sentirse observadores que creadores y por tanto responsables de lo que sucede.

Detengámonos en este punto, porque he comprobado que aquí se encuentra uno de los bloqueos más habituales en esto de sabernos creadores de nuestras vidas.

Cuando escuchamos esto de que podemos crear nuestra realidad, de los primeros pensamientos que nos regala nuestra mente es este: “-¿Quiere esto decir que todo lo malo que me ha sucedido o sucederá en mi vida lo he creado yo? – Encima es mi culpa”.

Vivimos inmersos en una realidad colectiva y es en nuestra realidad individual en la que tenemos la capacidad de influir con nuestros actos, nuestros pensamientos y nuestra intención.

Lo que no te ha gustado o no te gusta de tu presente en parte se corresponde con tu responsabilidad y en parte con esa realidad colectiva.

Nuestra capacidad de influir en nuestra vida es inmensa pero desarrollarla y enfocarnos en ella es una elección que podemos tomar o no.

Desde dónde estás ahora, escuchar que eres capaz de influir inmensamente en tu vida y juzgarte o asustarte por lo co-creado hasta hoy ¿En qué te ayuda?

Yo creo que las realidades que construimos que no son de nuestro agrado se corresponden con esa parte nuestra que todavía no es capaz de manifestar la belleza que si queremos experimentar.

No podemos juzgarnos o enfadarnos al sentir la responsabilidad de un pasado o un presente que no nos gusta.

¿Para qué te sirve esta postura?

Desde nuestro inconsciente creamos y seguiremos creando realidades pero la propuesta que puedes hacer tuya hoy es asumir la responsabilidad de co-crear un futuro distinto para ti.

Desde que asumes este poder personal de influir en tu vida, tienes la posibilidad de hacer conscientes tus deseos, de transformar lo que te limita y de construir desde el más pequeño detalle, hasta el más asombroso de los sueños.

La idea es que, ante las realidades que no te gustan, te preguntes ¿Cómo he co-creado esto? ¿Para qué puedo haber querido experimentarlo? Y te animes a dar un sentido, un lugar de comprensión a cada experiencia que has vivido o vives y no te gusta.

Creo que cuando comprendemos para qué nos sirve algo, conectamos con quién somos, con una energía que es capaz de acelerar el ritmo de esa experiencia y abrirnos a nuevas realidades en las que nuestras manifestaciones sean más armoniosas, más fáciles de experimentar.

Al final hemos venido a la vida a experimentar y tomar nuestro poder de influir en aquello que experimentamos nos sitúa en un lugar privilegiado desde el que saborear la vida.

Cada vez que te descubres pensando en acontecimientos que no te gustaría experimentar, puedes decirle a tu mente que te muestre qué quieres vivir en lugar de lo que ya sabes que no quieres.

Nuestra mente no para de generar ideas, pensamientos, imágenes, historias,…

Aunque meditando o realizando otras actividades podemos calmarla y bajar sus revoluciones, lo cierto es que, parar, la mente no para.

Así es que una de las estrategias que puedes poner en práctica desde ya, es elegir con qué llenas tu mente.

Puede que al principio te cueste o te suponga un esfuerzo. Llevas años, o quizás toda tu vida, programando a tu mente con ideas de aquello que no deseas vivir.

Pero si le pones intención y practicas puedes llegar a ser un maestro en llenar tu mente con las ideas, los sueños que sí deseas para ti.

 

La propuesta es que programes tu mente desde tu parte consciente, dándote cuenta de todas aquellos pensamientos que guardan el potencial de crear experiencias que no van a ayudarte a vivir la vida que quieres experimentar.

Y sustituyas, te enfoques, en llenar tu mente con ideas y pensamientos con el potencial de materializar lo que de verdad quieres para ti en esta vida.

La decisión es tuya, como he dicho al principio es un poder que guardas en tu interior que puedes tomar o dejar.

Tomar este poder te sitúa en un lugar privilegiado y hace saberte responsable (en parte) de tus experiencias.

Recuérdate cada vez que la idea de la responsabilidad te pese que no tiene sentido castigarte por no haber evolucionado, aún, lo suficiente como para crear siempre aquello que de forma consciente deseas.

Una de las claves para co-crear tu realidad es confiar en que puedes hacer esto y tal cual vayas creando más y más realidades en tu vida vas a confiar más y más en tu propia capacidad.

Otra de las historias que veo que es habitual contarse para no asumir plenamente esta capacidad de crear en nuestra realidad, es la que surge cuando no se consigue algo que se desea mucho.

A veces, personas que llevan tiempo conectando con esto de co-crear su realidad, dicen esto de que algo que es importante, lo que más desean, lo que más necesitan, no lo consiguen.

Y esto les hace dudar del poder que tienen de crear cualquier otra realidad.

Todos somos seres en constante evolución. Puede que algunas realidades sean posibles para ti y otras se resistan. Si esto es un proceso ¿Para qué volcar todo tu poder justo en aquello que no consigues?

O quizás, hay algo, en eso concreto que quieres experimentar, que en la versión de quién eres hoy todavía no está 100% integrado.

¡¡No te enfoques en lo que no consigues!!

Plantéatelo como un reto, un juego, es un partido que aún no ha terminado.

Yo suelo decirles: No lo has conseguido aún. Y esto, casi siempre, consigue una sonrisa de vuelta.

Te diría que, cuando nos apegamos en exceso a aquello que deseamos conseguir, de alguna forma, nuestro sistema se cierra a recibir.

Uno de los secretos para materializar deseos es esperar sin apegarnos al resultado.

Para mí, es una postura interna de quiero recibir esto, crearlo en mi vida y si llega lo celebraré y si no llega también estaré bien.

Yo, durante un tiempo, no conseguía desear sin apegarme al resultado y, si bien, en la mayoría de los casos conseguía ver en mi vida lo que había deseado, las veces que deseaba algo y no lo conseguía me sentía mal, con lo que cerraba mi sistema para recibir esto y otros montones de deseos.

Al final inventé un juego, una forma de liberarme y conectar con la confianza, lo llamo “lanzar y confiar”.

Los que están más evolucionados dicen que cuando pedimos o deseamos algo podemos o debemos pedirlo a nosotros mismos pero a mi todavía me ayuda imaginar que hay algo superior a mí a quien le puedo expresar mis deseos.

Así es como lo incorporé a este sencillo ejercicio que hoy te regalo y que espero te inspire a encontrar tu propia forma de desear sin apegarte.

Cuando deseo materializar algo importante en mi vida, imagino que mi deseo está en la palma de mi mano y lo lanzo hacia arriba y digo: “Creo que esto es lo mejor, lo entrego para que suceda, si no sucede entenderé que (por lo que sea) no me conviene”

Y así es como he conseguido desear con la confianza de que se materializará en mi vida y con la tranquilidad de que lo que no sucede es porque no conviene (aunque yo aun no pueda comprenderlo).

Espero que conectes con tu capacidad de crear y te deseo un camino lleno de sueños materializados.

Carina Barberá